
La edad del Power, que linda es. Mierda, ese guiño a Chiquititas era innecesario. Ok, AC/DC en la segunda mitad de los 70's con el indomable Bon Scott era de las cosas más excitantes que se podían pedir. Siempre y cuando no seas un punky o un Travolta wannabe. El mito de su origen australiano sólo tiene que ver con su por entonces actual lugar de residencia. Los hermanos Young eran al igual que Scott escoceses inmigrantes. El bajista Cliff Williams que acababa de entrar para el disco era inglés. Solo el batero Phil Rudd era puramente australiano. Salteemos la parte de micro biografías y análisis de cómo llegan para este disco, sólo hablemos de Powerage.
Empezemos por las convenciones obvias que tendrá el disco por ser un disco de AC/DC. Es crudo, es aplastante, es groovy a morir, y si, es rock n roll en el sentido más digno del término. No es tan hermoso y perfecto como el disco sucesor, Highway to Hell (1979), pero tiene facetas que no se encontrarían en otros discos de la banda, por más irónico que suene. Pero el efecto es el de siempre: sobredosis de adrenalina y testosterona para hacerte sentir poderoso. Su capacidad de rockear es tan auténtica y pura que no solo eran inigualables con sus contemporáneos, sino también con cualquier banda tratando de hacerse su lugar hoy. Solo de pensar que el disco tiene más de 30 años, con semejante contundencia y perduración con el presente, quiere decir que algo está muy bien con estos muchachos.
La carta de presentación “Rock n’ roll Damnation” es lo que debe ser y de lo que se trata todo: riff de rock clásico y sucio, Scott dando cátedra de lo que es un cantante de rock, estribillo siempre pegadizo y letras sobre lo que es ser un rocker de clase obrera. Hay un pequeño punteo al principio dándole tensión pero en seguida ¡zas!, claro que si, a lo suyo muchachos. “Down Payment Blues” está entre las 10 canciones favoritas de Slash, diciendo que la progresión de acordes es magnífica. En este oscuro tema se luce una vez más Bonnie, con una historia siempre rozando lo autobiográfico sobre un hombre endeudado en decadencia. La canción no es tan obvia como sus standares tanto por el riff bien oscuro y distorsionado, como por las estrofas más prolongadas al servicio del relato. “Gone Shootin`” no es funk pero es funky. Una de las mejores canciones que nadie conoce de la banda, llena de ritmo. El riff es un entrelazado punteo entre las guitarras, que terminan divirtiéndose con una zapada final que bien podría haber durado mucho más.
"Gimme a Bullet" tiene una fuerza en la base rítmica increíble. No parece tener algo especial pero en cuanto se aprecia como la banda lleva la canción con oficio, con huevo, sin tener prácticamente estribillo, chapeau. El bajista Williams sumó al disco un toque diferente tirando punteos por aquí y por allá, además de los obligados bajos bombeantes.
"What's next to the Moon" aunque vaga musicalmente es especial por la retorcida y humorística letra, y por ese tercer verso cantado a dúo con por Bon y Malcolm Young lleno de rudez y macho power. La canción más lograda debe ser "Riff Raff", otro tema que rompe en parte con el esquema tradicional de canción de la banda, por la cantidad de secciones y riffs. Y el solo está muy bien. El comienzo es casi una literal bola de ruidos que da lugar a ese rocanrolero riff que tanto nos gusta. Es la canción mas rápida y rabiosa de seguro. "Sin city" y "Kicked in the Teeth" no están mal pero tampoco tienen demasiado para destacar salvo el interludio de bajo en la primera y el canto de Bonnie al principio de la segunda, a lo "Black Dog" de Led Zeppelin. Y "Up to my neck in you" es un rock and roll tan extremo y contundente que quizás no sea soportable para puristas del rock cincuentero, Y esto no es heavy metal, se calman.
Luego vendrían monumentalidades como Highway yo Hell (1979) y Back in Black (1980), y atrás quedaron los vintage High Voltage (1975) y los duros Let There Be Rock (1977) pero no hay que descuidar este disco que aunque a veces sucio y desprolijo, tiene canciones mejor armadas y no tan obvias. Capaz no sea a el mejor disco para empezar a escucharlos pero tiene muchos factores a destacar que justifican la grandeza de la banda. Bon siempre tiene buenas historias que contar y sabe como hacerlo. Y la tapa está a la altura de las circunstancias.
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