
¿Qué se puede decir que no se haya dicho de este hombre tacuaremboense? ¿Qué es compulsivo y obsesivo? Un observador de la cotidianeidad que ha hecho que algunos de forma soslayada lo tilden de frívolo. ¿Pero no está hecha de frivolidades nuestra existencia? ¿Un desayuno con magdalenas? ¿Un levante en una disco que no tiene más futuro que un amanecer?
Dani Umpi decide darle descanso al excelente guitarrista Adrián Soiza, partener en su aventura acústica y de café concert con las presentaciones del disco “Dramática” como corolario, para retomar algo que empezara con el primer disco “Perfecto”, el descontrol discotequero.
En los comienzos de su odisea musical, Umpi jugueteó creando sus propios mashups (no editados), con híbridos increíbles como aquel donde empleaba un sample de Go down dying de tom Jobin (que ya usara Björk en Human Behaviour) para mezclarlo con una canción de Shakira, o versiones con bases electrónicas de canciones de artistas tan disímiles como José Luis Perales o Juri, tomados del universo de las radios AM.
En lo sonoro, esta nueva creación de este artista transdisciplinario, es un producto pensado para el dance floor. Tendrá sus seguidores y detractores pero a pocos dejará indiferente y se presenta como un continuous play de aquel “Perfecto”, en el cual
el principal estilo es el electro-pop.
Pero aquí, va por más, y para ello debió bajar un poco el tono de sus letras universalizándolas. Sin embargo, es ahí que el disco adquiere verdadero valor. Como arriba señalaba, es un incansable, hasta el paroxismo diría, observador de las conductas y un gran escucha de diálogos cotidianos, de los que se nutre y plasma en sus canciones, funcionando como breves novelas, dónde siempre está la búsqueda del (aparentemente inalcanzable) amor y una muy lúcida ubicación de estas historias, que inserta con destreza en la banalidad de los comentarios dichos al azar.
“que barato ese almacén, donde venden los hojaldres que son tan azucarados”
En su imaginario están siempre presentes las referencias pop y el vértigo de lo inmediato es el alimento de las historias que elabora en recurrentes metáforas.
“tu cabeza es un camión/que no se puede parar/tu boca un televisor/con informativos de la última novedad” o “cuando se tosen esos besos/que pelean por ser dados”
Pero claro, para detentar su trono de artista extremo, fue “tres pasos adelante” y convocó a la desafinada “Wendy Zulca” y al estancado “Fito Paez” para realizar un trío inusual, track que no aporta al disco más que la aventura de esa unión.
En lo vocal, Umpi lleva al máximo la afectación y se permite todo tipo de exceso. Lo que puede resultar muy atractivo o intolerable (según gusto del consumidor).
Como en el disco “Perfecto” (“No me vas a invitar a bailar” junto a Samanta Navarro) éste también contiene una joyita, “Patas para arriba” con la colaboración de la muy interesante artista colombiana Lido Pimienta, el track mas sugestivo del CD.
En la producción cuenta con Daniel Anselmi (que lo acompañara en “Perfecto”) y la colaboración de Samanta Navarro nuevamente y los ex Astroboy, Javier Vaz Martin y Leandro Boné y otros tantos invitados en esta nueva empresa de un artista, que naciera del under montevideano con puestas en escena sumamente transgresoras, y que de forma excepcional fuera aceptado y fagocitado por el establishment vernáculo, tal vez como medio de poder señalar a alguien y decir, “el bufón es él”.








