Tools
Login
You are here: Home » Secciones » Reseñas de Discos
Miércoles, 22 May 2013

Compartir Redes Sociales

AddThis

Reseñas de Discos

Dani Umpi - Mormazo (2011)

E-mail Imprimir PDF

 

 

Fuente de imagen: Contrapedal Book

 

¿Qué se puede decir que no se haya dicho de este hombre tacuaremboense? ¿Qué es compulsivo y obsesivo? Un observador de la cotidianeidad que ha hecho que algunos de forma soslayada lo tilden de frívolo.  ¿Pero no está hecha de frivolidades nuestra existencia? ¿Un desayuno con magdalenas? ¿Un levante en una disco que no tiene más futuro que un amanecer?

Dani Umpi decide darle descanso al excelente guitarrista Adrián Soiza, partener en su aventura acústica y de café concert con las presentaciones del disco “Dramática” como corolario, para retomar algo que empezara con el primer disco “Perfecto”, el descontrol discotequero.

En los comienzos de su odisea musical, Umpi  jugueteó creando sus propios mashups (no editados), con híbridos increíbles como aquel donde empleaba un sample de Go down dying de tom Jobin (que ya usara Björk en Human Behaviour) para mezclarlo con una canción de Shakira, o versiones con bases electrónicas de canciones de artistas tan disímiles como José Luis Perales o Juri, tomados del universo de las radios AM.

En lo sonoro, esta nueva creación de este artista transdisciplinario, es un producto pensado para el dance floor. Tendrá sus seguidores y detractores pero a pocos dejará indiferente y se presenta como un continuous play de aquel “Perfecto”, en el cual

el principal estilo es el electro-pop.

Pero aquí, va por más, y para ello debió bajar un poco el tono de sus letras universalizándolas. Sin embargo, es ahí que el disco adquiere verdadero valor. Como arriba señalaba, es un incansable, hasta el paroxismo diría, observador de las conductas y un gran escucha de diálogos cotidianos, de los que se nutre y plasma en sus canciones, funcionando como breves novelas, dónde siempre está la búsqueda del (aparentemente inalcanzable) amor y una muy lúcida ubicación de estas historias, que inserta con destreza en la banalidad de los comentarios dichos al azar.

 “que barato ese almacén, donde venden los hojaldres que son tan azucarados”

En su  imaginario están siempre presentes las referencias pop  y el vértigo de lo inmediato es el alimento de las historias que elabora en recurrentes metáforas.

“tu cabeza es un camión/que no se puede parar/tu boca un televisor/con informativos de la última novedad” o “cuando se tosen esos besos/que pelean por ser dados”

Pero claro, para detentar su trono de artista extremo, fue “tres pasos adelante” y convocó a la desafinada “Wendy Zulca” y al estancado “Fito Paez” para realizar un trío inusual, track que no aporta al disco más que la aventura de esa unión.

En lo vocal, Umpi lleva al máximo la afectación y se permite todo tipo de exceso. Lo que puede resultar  muy atractivo o intolerable (según gusto del consumidor).

Como en el disco “Perfecto” (“No me vas a invitar a bailar” junto a Samanta Navarro) éste también  contiene una joyita, “Patas para arriba” con la colaboración de la muy interesante artista colombiana Lido Pimienta, el track mas sugestivo del CD.

En la producción cuenta con Daniel Anselmi (que lo acompañara en “Perfecto”) y la colaboración de Samanta Navarro nuevamente y los ex Astroboy, Javier Vaz Martin y Leandro Boné y otros tantos invitados en esta nueva empresa de un artista, que naciera del under montevideano con  puestas en escena sumamente transgresoras, y que de forma excepcional fuera aceptado y fagocitado por el establishment vernáculo, tal vez como medio de poder señalar a alguien y decir,  “el bufón es él”. 

 

 

 

Led Zeppelin - Led Zeppelin III (1970)

E-mail Imprimir PDF

imagen extraída de http://bron-yr-agu.blogspot.com

Uno de mis fans que ocasionalmente me para por la calle me preguntó el otro día si siempre iba a hacer críticas entusiastas sobre discos que me gustaran. Lo cual respondí amablemente que el punto del blog, aclarándolo en la primer entrada, era el de difundir música que considero valiosa
Está de más también decir que una crítica aunque suene con connotaciones más bien negativas, es un juicio personal de un producto, pudiendo ser negativo como extremadamente positivo
La idea original de la crítica y los críticos (hablando puntualmente de la crítica de arte) era la de ser un mediador entre el producto y el espectador, oyente, cliente, etc. Buscando un juicio de valores justo, en clave analítica y de utilidad para quien vaya a consumir ese producto
Pero no sólo no tengo la formación para hacerlo de la forma debida, sino que tampoco es lo que quiero. Ya que este siempre fue un sitio personal, en los artículos abundarán comentarios y/o análisis más o menos serios y algunas que otras caprichosas redacciones
El disco musical y banda sugerida sí son parte de mi faceta de apreciación con un total convencimiento personal que dicho disco tiene un valor y merece la pena.
He tratado de complementar discos que tienen más de 50 años con otros pertenecientes a la presente década que está empezar su segundo año en algunas horas. Y no sólo eso sino de discos que fueron reseñados al mismo tiempo que salían a la calle. Bueno, fue sólo uno, no sé por qué lo dije en plural.
Lo mismo con sus países de origen. Casi todos son de la región rioplatense, América del Norte y Europa occidental. Quizás eso no sea lo suficientemente diverso. Pero bueno, es abrumador abarcar mucho más que eso. Y después de todo lo que por ahora me gusta va por ahí. 

Dicho esto no tendría mejor cosa que hacer que empezar a redactar sobre el disco de turno. Varios lo conocerán o por lo menos a la banda. Una banda que sacó seis discos de estudio, incluido uno doble, en seis años y todos con igual de calidad y lo más importante: consistencia.
Pocas bandas pueden darse tal lujo como ellos o The Beatles de tener años tan prolíficos. 

«Debe darse crédito a Bron-Yr-Aur, una casita de campo en South Snowdonia, por pintar una imagen un tanto olvidada de auténtica completitud que sirvió de incentivo a algunos de estos planteamientos musicales», agosto de 1970.

Led Zeppelin I y Led Zeppelin II fueron dos bombas del blues más heavy, pero a la vez de composiciones tan originales y ricas que en seguida y sólo con el primer disco se consagraron como referentes de una nueva oleada.
Esa oleada tomó el nombre de heavy metal en su primera generación. El heavy metal de principios de los 70's hoy es llamado hard rock para diferenciarlo de la New Wave of British Heavy Metal (Nueva Oleada del Heavy Metal Británico), donde un conjunto de bandas redefinieron el género.
Recientemente se abrió una polémica en la red por II, acusando al guitarrista Page por robar diversos riffs y licks de viejas canciones. Pero en fin. 
Led Zeppelin III exploraría las raíces de la música folk inglesa, la música celta tradicional y también tendría influencias de la música oriental, muy de moda en ser usada en esa época, a partir del viaje a India en 1968 de los miembros de The Beatles. 
En su primer disco el instrumental "White Summer" fue compuesto con una guitarra con la afinación de un sitar. 
Los lados del original disco de pasta serían de un estilo similar a Bringing it all back home (1965) de Bob Dylan, por complementar un lado eléctrico con otro acústico.
Este disco de Dylan fue muy polémico cuando salió por su famosa 'electrificación' y su comienzo de una nueva etapa en formato banda. 
La diferencia es esa: Dylan se volcó al rock e instrumentos eléctricos, y Zeppelin aquí optó por explotar su lado más folk.
El III se aleja en parte del sonido de sus dos anteriores discos, se acerca más a la nostalgia de músicas rurales. Muchas de las canciones fueron compuestas e inspiradas en la casa de campo inglesa Bron-Yr-Aur, propiedad de un pariente del cantante Robert Plant. Allí se instalaron luego intensas giras y sacaron lo más orgánico de ellos. Algo similar hizo The Band un par de años atrás pero en Woodstock, Estados Unidos. El instrumental de Page "Bron-Yr-Aur" quedó descartado del disco pero se editó oficialmente en 1975 en el Physical Graffiti. 
De todas formas el disco cuenta además de esta faceta con antológicos blues pesados ("Since I've been loving you) y aguerridos hard rock ideales para estadios ("Inmigrant Song", "Celebration Day").
Pero lo más interesante, delicado y bello son canciones como "That's the way", "Tangerine" y las más rítmicas "Gallow's Pole" (con el bajista John Paul Jones tocando la mandolina) y "Bron-Y-Aur Stomp", dedicada al perro de Plant.

Divino disco para escribir y escuchar en estas últimas horas del 2011, en un rinconcito del Arboreto Lussich, Punta Ballena, Maldonado, Uruguay, Mundo.
Feliz verano y año y esas cosas.

 

 

 

Agustín Fagetti
¿Te gusta este artículo?
El escritor de este artículo pide que muestres tu apoyo realizando un donativo.
Si no tiene acceso a la opciones disponible y desea hacer donaciones por otras vías, por favor, contacte en: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla US$ 10 sugerido 

 

 

Guy Pratt En Uruguay

E-mail Imprimir PDF

 

 

Nacido en 1961, Guy Pratt es un bajista, compositor y comediante inglés de amplia trayectoria. Quizá muchos de ustedes lo conozcan por sus aportes a Pink Floyd luego de la salida de Roger Waters, Pratt colaboró en el disco "The Division Bell", y en las giras de 1987 y 1994, pero su carrera también lo ha llevado a trabajar con una infinidad de artistas, a veces en géneros muy distintos. El común denominador es que casi todos ellos son referentes indiscutibles dentro de sus respectivos géneros: Michael Jackson, Madonna, The Smiths, Gary Moore, Iggy Pop, Bryan Ferry (de Roxy Music), Tears For Fears, Echo & The Bunnymen... esta es sólo la parte más representativa de un curriculum que también incluye nombres como Robbie Robertson (de The Band), The Dream Academy y They Might Be Giants.

De momento, hay dos fechas confirmadas en Uruguay. Pratt se presentará el 1 de marzo en el Teatro del Anglo, y el 2 de marzo en el Café La Diaria.

Una cita ineludible para los amantes de la música anglosajona.

 

Para más información:

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla y Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Emilio Pérez Miguel
¿Te gusta este artículo?
El escritor de este artículo pide que muestres tu apoyo realizando un donativo.
Si no tiene acceso a la opciones disponible y desea hacer donaciones por otras vías, por favor, contacte en: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla US$ 10 sugerido 

 

 

{jcomments on}

The Offspring - Ixnay on the Hombre (1997)

E-mail Imprimir PDF

El disco más vendido en la historia sacado por un sello independiente (Epitaph), con 16 millones de copias, se llama Smash(1994) y es de The Offspring.

Banda californiana liderada y originada por Dexter Holland en voces y guitarras, y Kevin Wasserman ("Noodles") en guitarras. Los complementaron Greg Kriesel en bajo y Ron Welty en batería, quien se fue de la banda en 2003.
Fanáticos de la movida surfer y skater de sus pagos, arrancaron en la escena post-punk haciendo hardcore y se fueron ablandando hasta llegar a las radios y MTV con la oleada punk pop donde también estaban los Green Day. Sus influencias pasan por el punk, ska y surf rock.
Smash, su tercer disco de estudio, no sólo fue un disco con grandes canciones, también era muy divertido.
La banda es para divertirse en definitiva.  Había un interlocutor que hablaba al principio del disco invitando a sentarse cómodo y relajarse para lo que viene, y después hacía algún comentario al pasar cuando terminaba una canción.
Este tipo de inesperadas introducciones e intervalos se harían comunes en casi todos los discos posteriores.

El tema es que como suelo salirme con la mía dejaré el disco Smash de lado y cubriré su sucesor.
Es que si el Smash ya era divertido, Ixnay on the Hombre(1997) es una fiesta. , las canciones no tan sobresalientes como en el disco anterior, pero son todas parejas que hacen al disco disfrutable de principio a fin.
Es extremadamente entretenido (siempre y cuando estés dispuesto a tolerar el sonido de las guitarras) y ganchero como nunca. Las canciones están cargadas de estribillos tribuneros y furiosos riffs. Ronda un ambiente de celebración, verano, energías positivas que hace que sea ideal para andar con él al mango por la costa, con la cabeza por fuera de la ventana del auto. Eso en tu caso, que no tenés descapotable.
La infame intro de "Disclaimer" es como la versión hardcore de "Tommy's holiday camp" de The Who.
"Me & my Old Lady" es su propia respuesta a "Come out and play", ambas con un gusto por probar influencias orientales, o por lo menos que suene oriental, arábico y esas cuestiones locas.
Hay un lotazo de motivos para regalar o regalarse en los que se incluyen "The meaning of life", "Mota" sobre un fisura del porro, la épica-playera "I Choose" y su mejor ska que hayan hecho "Don't pick it up".
Pero hay más señores. El primer single lanzado fue el rabioso cortito-y-al-pie "All I want" y el segundo "Gone Away", pequeña power ballad.
Y como si tus oídos todavía no hayan sido saciados, simplemente "Intermission".

 

 

 

Agustín Fagetti
¿Te gusta este artículo?
El escritor de este artículo pide que muestres tu apoyo realizando un donativo.
Si no tiene acceso a la opciones disponible y desea hacer donaciones por otras vías, por favor, contacte en: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla US$ 10 sugerido 

 

 

David Lynch - Crazy Clown Time (2011)

E-mail Imprimir PDF

 

 

 

La música y el cine están íntimamente ligados, y el director de cine David Lynch no ha sido ajeno a esto en su vasta carrera. Desde el comienzo los sonidos que acompañan sus producciones han sido perturbadores o al menos inquietantes. Su segundo corto, The Alphabet (1968) comienza con un coro de niños entonando “a, b, c…” a manera de un conjuro aterrador y no de una canción de aprendizaje. Es que desde sus inicios, Lynch ha sido un fuerte cultor del surrealismo y lo onírico,  lo cual no solo se refleja en la creación de sus imágenes, sino también en la música que las acompaña.

Es a partir del film “Blue Velvet” que el compositor neoyorquino Angelo Badalamenti, quien ha puesto música a infinidad de films, series televisivas y hasta video juegos, comienza a colaborar con Lynch y es quien supo dar ese tan cuidadoso  tinte turbador que las creaciones del director requerían, Twin Peaks (¿quien no recuerda a Laura Palmer?) y su banda sonora es cabal ejemplo de ello.

Lynch no se mantuvo al margen, participando de forma activa en la banda de sonido de cada una de sus películas, con la composición de la música y escribiendo las letras de las canciones.

Hasta un musical tiene en su haber,  producido por él con música de su autoría y de Badalamenti, “Industrial Symphony Nº1: The dream of the Brokenhearted”.-  a los que se sucedieron “Lost Highway” “Mullholand Drive” (por nombrar algunas de sus películas) y su última obra INLAND EMPIRE, en la que ya no participa Badalamenti y Lynch se encarga de la banda de sonido íntegramente. De ahí extrae su primer tema como solista “Ghost of love” (2006).

En el 2009, el productor Danger Mouse y Sparklehorse, lanzan “Dark Night of the Soul” CD multimedia donde figuran renombrados artistas (Iggy Pop, Black Francis, Nina Persson, etc.) en el cual Lynch aporta todo su imaginario visual con una serie de fotografías y un tema de suyo al disco, “Star eyes (I can´t catch it”). 

Con todos estos antecedentes, era de esperar, que este hombre de 65 años, artista multifacético y más que inquieto, quisiera sacar su álbum en solitario, y 2011 es el año en que lo hace.

“Crazy Clown Time” aparece como una joya anómala, un extravagante recorrido digno de la genialidad de Lynch.

Dean Hurley, ingeniero de sonido que hiciera la edición de sonido de INLAND EMPIRE, lo acompaña en guitarras y las mezclas en este fantástico viaje a través de sus deslumbramientos.

Cada track, es un universo en busca de su propio film. Un rastro de celuloide (o una huella en alta definición) que en clave cabeza borradora, Lynch codifica como cortometrajes que nos ahogan en alucinaciones febriles, creando sonidos propios de sus imágenes.

Para abrir el camino de los sueños, Lynch invita a la delicadamente salvaje surcoreana Karen O (vocalista de los yeah yeah yeahs, a quien Spike Jonze le encargara la bellísima banda de sonido para la película “Where the things wild are”.) “Pink`s Dream es la canción, un sonido gótico ochentero y una letra que según Lynch,  habla sobre las perdidas en otros mundos  o dimensiones. Sin duda el mejor tema del disco.

A lo largo de la producción bordea distintos estilos, desde el trip hop “So Glad”, la siniestra  “I know”  y sonidos de los 50s que tanto abundan en sus películas,  como la instrumental “The night Bell With Ligthning”. O el susurrado erótico y misterioso “Noah´s Ark”, que nos deja en el vértice exacto del deseo.

Son 14 canciones, por las que nos debemos dejar poseer, como un desliz azul de terciopelo, arriesgándonos a quedar como conejos, en una carretera perdida.

 

 

 


Página 8 de 14