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Viernes, 24 May 2013

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Reseñas de Discos

Steven Wilson - The Raven that Refused to Sing

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Steven Wilson ha estado ocupadísimo en los últimos años. No sólo es el líder y compositor de Porcupine Tree, sino que ha sido el productor de Opeth, ingeniero de sonido de muchos discos clásicos del rock progresivo remezclados, y además triunfa con su carrera como solista. Hoy es una figura referente en el mundo del rock más creativo y virtuoso, por ser un hombre multifacético, brillante técnicamente, pero también capaz de escribir canciones emotivas y conjugar la simpleza con la complejidadThe Raven... es su tercer disco de estudio, lanzado a fines de Febrero de 2013, producido por nada menos que Alan Parsons, famoso por haber sido el hombre detrás de Dark Side of The Moon (1973).

Wilson escribió para este disco seis canciones basadas en historias con toques sobrenaturales, con rangos musicales que se mueven en el art-rock y ambient-rock, con pasajes más o menos pesados, pero con una amplia gama de instrumentación y melodía. Un producto de rock progresivo bien moderno y texturado, de estructuras diversas.

"Luminol" es además de la canción que abre el disco, el primer tema en ser compuesto y adelantado en presentaciones en vivo. La canción habla de un músico ambulante que pase lo que pase, saldrá cada día a tocar sus canciones. El principio es como la versión progresiva de un fiestero tema de hard rock. Con sus poco más de 12 minutos de duración incluye todos los pasajes que una canción progresiva tiene, comenzando con un fraseo funky contundente, pasando por breves pasajes corales, para luego desembocar en una segunda parte más ambiental y delicada. De la más completa y lograda del disco y también una canción que da bien con el perfil de su banda Porcupine Tree.

"Drive Home" y "The Pin Drop" son las más accesibles del disco, con una delicadeza fuertemente influenciada por Pink Floyd, tomando más fuerza en momento. "The Holy Drinker" está más ligada a la experimentación e improvisación con ecos de bandas como Gentle Giant o King Crimson, con una amplia variedad de instrumentos inusuales en el rock.

Pero lejos, la canción especialmente memorable del disco es la última y la que da el nombre. El tema logra generar ambientes realmente angustiantes e inquietantes. La historia habla sobre un frágil señor en su última etapa de su vida, esperando la finalización de su ciclo vital nostálgicamente. Musicalmente tiene una estructura de acordes que se repetirá durante casi toda la canción, generando un efecto hipnótico y poderoso, con un crescendo dramático sin pausas en unos perfectos 8 minutos. "The Raven that Refused to Sing" deja todos los chiches progresivos a un lado y se desnuda, para quedarse sólo con el alma. Wilson logra una pieza atemporal que trasciende y habla por sí misma. Sino estuviese esta canción, definitivamente, el balance global del disco no hubiese sido el mismo. El videoclip animado de la canción salió unas semanas antes del disco y es un excelente complemento visual para una canción brillante, que se convierte instantáneamente en una de las canciones más importantes del año. 

Un disco que en sí contiene todos los trucos del clásico rock progresivo (canciones extensas, instrumentación diversa, experimentación, virtuosismo, pasajes ambientales, letras surrealistas), pero un toque moderno que actualiza un género. Y además detrás está un nombre que sabe cómo escribir canciones, melodías y riffs, haciéndolo un producto de valor. Es cierto también que es un disco que no sea quizá de interés general, sino más bien lo sea para quien guste del más prolijo y técnico lado del rock. Salvo por la mencionada canción homónima.

Y el arte de tapa no es más que una mezcla entre "El Grito" de Munch y las caretas que usaban los niños en la película "The Wall".

 

 

The Meters - The Meters (1969)

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El Funk es un género musical que a casi todo el mundo le cae bien, incluso aunque no sean tantos los verdaderos seguidores o grandes escuchas. Se establece más o menos 10 años después del rock and roll aunque por supuesto se fue forjando desde por lo menos dos décadas atrás. Al igual que el rock surge como una fusión de movimientos musicales, pero en el funk en vez de tener al blues como antecesor directo, acá predomina mucho más la música Soul, especialmente la rítmica. Y es que el ritmo es su esencia, y por eso el funk es principalmente instrumental. Una de las principales ciudades donde se definió y perfeccionó el género fue Nueva Orleans, donde surgen a fines de los 60's The Meters, liderados por el tecladista Art Neville. 

 

"Cissy Strut", uno de su primeros singles que fuera incluído luego como número de apertura en su debut, se convirtió instantáneamente en uno de las canciones más icónicas y versionadas del funk. El riff pentatónico entrecortado complementado con punzantes acordes rítmicos se volvería el sello de la banda y uno de los standards del género. Su sonido, a su vez, era extremadamente simple, practicamente no habían efectos, o trucos, o experimentación. Y eso que a fines de los 60's el rock se había transformado en una estravaganza de experimentaciones y ambiciones sonoras. Y así sonaría su debut: bien compacto y sencillo, pero dotado de una rítmica y creatividad para componer y resolver riffs que aunque fuese instrumental en su totalidad, era tan ganchero como el álbum más pop del momento. 

 

La influencia de Booker T & the MG's, la banda que escribiera "Green Onions" en 1962, es evidente en Neville, especialmente en ese compacto sonido capaz de llegar a los charts y a la gente.

Creo que los trilogía de canciones que fueron elegidas para ser las tres primer del disco forman a mis 10 minutos favoritos de la música Funk. Son tres sencillos no sólo redondos y enfiestables en sí, sino que se complementan entre ellos con una fluidez sorprendente: luego de "Cissy Strut" está la inolvidable "Here comes the Meter Man", con un riff basado en acordes y en cambio de tonalidades. Y le sigue la punzante "Cardova", con una maravillosa y agazapada línea de bajo que en contrapunto con el teclado forman un riff... bueno creo que me excedí de adjetivos superlativos lo suficiente como para no estar a la altura ahora para calificar al riff. Digamos que es un buen riff. Y así recién empieza... pero claro, esto traerá algún pequeño pero inevitable punto flojo en la mitad del disco, o al menos una ligera pérdida de interés. Quizá su sonido homogéneo traiga alguna sensación de desgaste en las canciones, pero si el sonido gusta incondicionalmente, todo estará bien entonces. En un balance, la cantidad de puntos altos es inusual, y muchas de las canciones y sus arreglos hicieron escuela. Es que el disco es simplemente una de las reliquias del primitivo y más puro funk, bailable y candente a más no poder, con una vigencia que hoy haría moverse como el primer día. Otras razones para celebrar pueden encontrarse en "Live Wire" o "Sing a simple song". La presencia de las voces es efímera y sólo con fines de arreglos musicales.

 

 

 

Agustín Fagetti
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¿Lobo Está? presenta su primer disco: “¿Sueñan los Lobos con Ovejas Lunares?”

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¿Sueñan Los Lobos con Ovejas Lunares? cover art

 

 


Es un extraño atardecer. Hay flores de otras primaveras, hay un mundo que gira pero un cielo que se está quieto, como si ya no tuviera una razón para existir, pero sigue estando ahí porque ya no media otra frontera que pudiera conocer.

Y es un extraño atardecer, por el simple motivo de que todo lo vinculado al final de los sentimientos es extraño. Y uno sabe que la noche tendrá un interior que se extenderá como un siglo de recuerdos, más allá de la esperanza, de la decepción, y de cualquier atisbo de misericordia. Y mucho, mucho más allá de aquel ayer en que todos se atreven a decir “mañana”.

Este es el contexto del disco que nos ocupa hoy: “¿Sueñan los Lobos con Ovejas Lunares?” de ¿Lobo Está?, proyecto solista de Gonzalo Saavedra, músico de la Ciudad de San José que formó parte de la banda Pueblo Viejo. Producido por El Niño Que Toca Fuerte (quien también realizó múltiples aportes como instrumentista), el disco cuenta con la participación de Emiliano Pérez Saavedra en batería y Juan Chilindrón en bajo, e invitados como Matías González (de Vincent Vega) en el tema “Viento”.

Todas las composiciones del álbum se deslizan (y deslían) por ese ocaso extraño, todas se dan cita en ese momento donde muchas cosas terminan, pero otras tantas pueden existir por primera vez. Lo anuncia el mismo Gonzalo en el primer tema de los 10 que incluye el álbum, "Entrego Mi cuerpo al Viento":

 

Todo lo que fuimos no será nada

Comparado con lo que seremos

 

Cuando el disco comienza, el tono es más bien conciliador. Pero el mensaje muta velozmente, como si el peso de lo ya vivido fuera un cepo de angustia, un entorpecimiento para todo lo que podría deparar el futuro. Se abren cuartos oscuros, y se revelan verdades. Existen palabras que devienen impronunciables, y motivos que ninguna lógica puede abolir.

“Entrego Mi Alma al Viento” está arracimada por canciones como “El Túnel”, “Mañana” e “Invierno”. Son composiciones marcadas por la inseguridad que caracteriza todo final, por un trastoque de la realidad que crea o bien un pacto de silencio, o el deseo de una exacción vicaria.

En “El Túnel” un miedo tamizado en igual medida por ineptitud y por culpa clava sus garras en el alma, y se niega a dejarla libre otra vez. Pensar en el tiempo todo el tiempo (“Mañana”) es un contratiempo. Y las dudas envilecen hasta las vidas más despreocupadas en “Invierno”, y la enumeración de un pasado que no era realmente fatigoso se vuelve tan  lúgubre que el narrador parece estar como riéndose de un chiste que nadie nunca llegó a contar.

Y conforme avanza el disco, surgen temas como “Slumberland” y “Doppelgänger” –temas donde se expresa un deseo de volver atrás para restañar todo aquello que la inexperiencia o el orgullo (o ambos) impidieron restañar en su debido momento.  

En “¿Sueñan los Lobos con Ovejas Lunares?” se destacan principalmente dos composiciones. Estas son “El Túnel”, por su empuje (no en vano es el primer corte de difusión del álbum) y “Los Muros” por lo funcional del sonido, por lo bien que el arreglo (Gonzalo interpreta la canción él solo con su guitarra) logra transmitir el sentimiento claustrofóbico que envuelve (y enraíza) el tema. Esta canción, de hecho, fue escrita hace mucho tiempo. Pueblo Viejo intentó grabarla en alguna oportunidad, pero la banda nunca se pudo poner de acuerdo en el arreglo. Y ahora es claro que jamás lo hubieran podido hacer, no hay arreglo de banda posible para una composición tan intimista

Y el disco también incluye una de las dos pistas que habían formado parte del primer sencillo de ¿Lobo Está?, “A Dos Segundos de Vos/z”, ahora con un sonido mucho más fraccionado (y por ende, notablemente más acorde a la temática del disco).

“¿Sueñan los Lobos con Ovejas Lunares?” concluye con la canción “Delete”, y el título habla por solo.

Hay que borrar algunas cosas si queremos hacer espacio para muchas otras. Eso es obvio. Pero no por eso duele menos. Y no por eso dejamos de exponernos a una oscuridad enorme, tan desnuda y horrible como solo la verdad puede serlo.

Sin embargo, la hora más oscura es siempre la hora antes de que amanezca. Y es allí donde reside el verdadero valor de este disco. “¿Sueñan los Lobos con Ovejas Lunares?” subraya el hecho de que las más grandes conquistas son también las que nos exponen a las más grandes pérdidas. Y ambas cosas van siempre de la mano cuando decidimos forjar una relación con alguien.

El dolor y la angustia estarán ahí, en el silencio en medio del desastre, en ese silencio que existe para ser escuchado.

Porque sabemos que todo va a ser igual, pero nunca va a ser lo mismo.

Porque hay tantos caminos que van hacia adentro. Y contar las cenizas que aún podemos derramar será lo único que nos permita recorrerlos.

Y porque todo lo que podemos esperar al final del día, luego de ese extraño atardecer que alguna vez ha de sellar el espacio que nos habita, es que el pesar no nos pese más de la cuenta.

 

 

Descarga gratuita del disco:

http://www.mediafire.com/?d6w9fj0s6ev2ps1

 

Facebook de ¿Lobo Está?

http://www.facebook.com/contactolobo

 

Bandcamp de ¿Lobo Está?

http://loboesta.bandcamp.com/album/sue-an-los-lobos-con-ovejas-lunares

 

Facebook de El Niño Que Toca Fuerte (productor del disco)

http://www.facebook.com/elnino.quetocafuerte

 

 

 

Emilio Pérez Miguel
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Les Enfants presentan “Volver Al Futuro”, su primer trabajo discográfico

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Jorge Luis Borges decía que soñar es la actividad estética más antigua de todas. Es ésta la primera lección que todo creador aprende, o que al menos ratifica cuando se dispone a narrar sus propias historias, a establecer un ritmo imaginario que haga eco en todos. Lo onírico es el dador por excelencia de esa belleza que le está vedada a la percepción por la modorra de la rutina, por el tedio de la costumbre y por la memoria necesitada de olvido. El mundo de los sueños es el mundo del creacionismo en su faceta más cristalina.

Foto: http://www.lesenfants.com.uy

Y el problema no es sumirse en ese mundo. No, eso no es difícil. Lo difícil es extraer lo que se encuentra allí, y aplicarlo a la realidad sin que su encanto se agrise, sin que el despertar nos dejé mirándonos las manos, como tratando de recordar lo que buenamente podíamos crear con ellas en nuestros sueños.

 

“Volver Al Futuro” es el disco debut de Les Enfants, y tiene la particularidad de hacernos partícipes de lo que ocurre cuando se logra generar un verdadero nexo entre ambos mundos. Este álbum nos enseña que es lo que sucede cuando lo que uno puede soñar y lo que uno puede hacer transmigran en lo mismo.

 

La banda se formó en 2008, y sus cinco integrantes se decantaron por llamar al grupo “Les Enfants”Pensaron que un nombre en francés sería llamativo en un mercado saturado de nombres anglosajones, Pero también optaron por ese nombre porque los miembros del grupo se consideraban (y aún hoy se consideran) niños en muchos aspectos, en particular con todo lo vinculado a lo lúdico.

En esencia, Les Enfants son una banda de rock-pop con sintetizadores que matizan su sonido en la cuota justa. Resulta claro que bandas como Primal Scream, The Killers, The Smiths y The Flaming Lips han sido de recibo para The Enfants, junto a grupos latinoamericanos tales como Soda Estéreo y Virus.

Martín Vallejo es su vocalista, y las composiciones del grupo se forman en torno a los diferentes bocetos que les presenta a sus compañeros en cada ensayo. Martín es asimismo uno de los dos guitarristas de la banda, junto con Mauro Bolatino.
Los teclados, sintetizadores y programaciones corren por cuenta de Roberto Suárez, y la base rítmica de Les Enfants la conforman Javier Gorgoso en batería y Rodrigo González en bajo.

 

Sorprende (y mucho) el sentido estético de las letras. Hay una extraña simbiosis, sabemos lo que Martín va a decir cuando comienza una frase, pero en la práctica lo dice de forma tal que igual nos maravilla, y nos quedamos pensando en las letras de las canciones como quien mira a un costado antes de completar un párrafo de una carta que tiene que escribir, vertiendo en ella lo mejor de . Y la voz de Martín es sumamente dúctilarticula las letras que habitan cada tema del disco de la misma manera que ríe alguien que es feliz.

 

“Volver Al Futuro” habla de emociones que estallan cuando se frotan versos, de tener la posibilidad de enseñarles nuestros mejore dotes a quienes lo merecen (y lo esperan desde hace tiempo), de brillar en la niebla… la voz que escuchamos a lo largo del disco encarna las emociones descritas de forma cabal. Y la música lo valida todo, como pasos que legitiman un camino de forma irrebatible

 

Asimismo, el disco presenta una conceptualización que es digna de elogio. Es algo que opera una suerte de encantamiento sobre aquellos oyentes que tienen la costumbre de escuchar álbumes enteros, de principio a fin. Desde el deseo de trascender y brillar con luz propia de las primeras composiciones (“Estrellas”, la obra maestra del disco) hasta el último tema (“El Sueño Es Hoy”) que analiza la importancia de saber implementar los sueños que atesoramos al son de un piano que conmueve, uno se queda con la impresión de que todo en el álbum está ahí por un motivo. No hay nada que falte, ni nada que no esté en su sitio.


Y todavía queda una pista más - “Volver Al Futuro” también incluye el remix de “Estrellas” realizado por Fernando Picón y Deibys Márquez en 2011. Éste las valió la victoria en el concurso de DJ’s de la última edición de los Premios Graffiti, y escuchar una lectura diferente de la mejor composición de la banda es una forma óptima de cerrar el álbum.

 

El disco fue mezclado por Guillermo Berta, y masterizado por Felipe López en Ondaselecta Mastering (Colombia).

Se destacan la participación en bajo de Daniel Jacques (Mandrake Wolf y Los Terapeutas) en los temas “Arcoiris Digital” y “Popular”, y los melifluos aportes vocales de David Stabilito a “Estrellas”.

 

Los miembros de Les Enfants han estado involucrados en la escena musical montevideana por años. Resulta claro que “Volver Al Futuro” es el resultado de todas sus vivencias durante este tiempo. Una banda que es totalmente nueva nunca podría haber creado un trabajo de esta índole. Hay experiencia, musicalidad, esteticismo y muchos sueños que supieron ser transportados sin una sola fisura a la realidad. Y por sobre todas las cosas, hay un afán enorme por disfrutar lo que se está haciendo – la clase de afán que conocen aquellos que han anhelado algo toda su vida, con el convencimiento que un día podrían ceñirlo, y volverlo propio.

Ya lo dicen ellos mismos en el tema “Reloj del Miedo”:

Emprenderemos el viaje, aunque destruyan el nido

Veremos la tierra de lejos, será más entretenido.
Seguro que .

 

 

Sitio web de la banda:

http://www.lesenfants.com.uy/

 

Para escuchar los tres primeros temas de “Volver Al Futuro”:

http://soundcloud.com/lesenfantsuy

 

Video clip de “Estrellas

 

 

 

 

Emilio Pérez Miguel
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The Knack - Get The Knack (1979)

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No si sea una adecuada comparación pero cada vez que escucho cantar y especialmente interpretar al cantante de The Knack Doug Fieger, no puedo no pensar en que Fieger es la versión Popstar del fallecido cantante de AC/DC Bon Scott. No sólo eran contemporáneos (este disco debut es del mismo año que Highway to Hell), sino que compartían esos pícaros gestos sugerentes mientras cantaban, o esos alaridos o gemidos picantes. Y a ambos les encantaba cantarle a jovencitas y se movían en un ambiente similar. Fieger también falleció, en 2010 de cáncer. Los californianos The Knack debutaron en una época de fusiones musicales varias, pero al igual que AC/DC lo supieron manejar sin pretenciones, lo más simple y fiel a sus influencias posible. Sus influencias pasaban por el lado más pop de las bandas punk, como las primeras épocas de The Police o The Who. Esencialmente hacían power pop con fuertes influencias del brit-pop sesentero pero actualizando el sonido, e imponiendo logrados solos de guitarra, un recurso que aunque cliché hoy, no les importaba mucho a las bandas pop. Mejor conocidos como los autores del himno "My Sharona", posiblemente la canción más groovy de ese año, e incluída en el disco, su primer disco fue una colección de canciones irresistibles y llenas de vida. Grupos contemporáneos como The Hives, caracterizados por su vestuario pulcro y retro, y un sonido de garage envidiable, no podrían existir sin The Knack, al cual le deben pila por ambas cosas.

"Let me out" es una excelente apertura por su velocidad y frescura, una canción punk-pop de poco más de 2 minutos con un solo de Berton Averre tarareable como el de "A hard day's night" de The Beatles. "Your number or your name" muestra la explícita influencia del pop de los 60's. con todos sus clichés. Pero es algo bien consciente, se divertían haciendo este tipo de canciones, y las interpretaban sobriamente. "Good girls don't" también tiene un estribillo prototipo de una canción pop de esa década, y las estrofas son pura imitación a Bob Dylan. Y "She's so selfish" maneja los tiempos y el ritmo magistralmente. "My Sharona" fue escrita por el cantante Fieger a su novia de entonces 17 años Sharona Alperin, con una letra sexual al borde de lo retorcido. El tema se convirtió en el single que llegó más rápido a disco de oro desde "I want to hold you hand" en 1964. La canción es una carta de presentación perfecta de la banda, con un ya icónico riff de guitarra a base de octavas, un aclamadísimo solo de guitarra, y un ritmo para no parar de bailar. El solo muestra la ténica del guitarrista, quien podía escribir solos tan melódicos como rápidos. La banda tuvo el defecto y la virtud a la vez de escribir para su próximo disco "Baby talks dirty", con un riff que no es más que una variable a "My Sharona", pero que de todas formas funciona y es un single tan bueno como el otro. "Frustrated" es otro clásico del disco por sus corales melodías vocales y la firme base rítmica e interesantes pasajes melódicos del bajo. El único cover incluído es un viejo tema rockabilly más conocido por ser grabado por Buddy Holly, y versionado en esta oportunidad de manera furiosa y agerrida, con arreglos de batería imparables, recordando a los virtuosos bateristas de bandas instrumentales de surf-rock.

Un álbum redondo y de los mejores exponentes del power-pop, un estilo que toma las melodías y estructura del género pop, pero con un formato de banda e instrumentación propio del rock.
Destaca el sonido moderno y retro a la vez. Retro por las influencias y melodías, pero fresquísimo de sonido y voces. Aunque hay que tener en cuenta que los coros vocales chiclosos o melosos están por todos lados. Sólo hay que saber llevarlos y no tomarlos muy en serio, si se quiere mediante eso llamado placer culpable. Porque de hecho quizá ellos mismos jugaran a eso de ser la banda comercial por excelencia, escondiendo un oficio de músico muy profesional y logrado.

 

 

 

 

 

Agustín Fagetti
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