| David Lynch - Crazy Clown Time (2011) |
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| Escrito por José Luis Llanes |
| Miércoles, 28 de Diciembre de 2011 09:10 |
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La música y el cine están íntimamente ligados, y el director de cine David Lynch no ha sido ajeno a esto en su vasta carrera. Desde el comienzo los sonidos que acompañan sus producciones han sido perturbadores o al menos inquietantes. Su segundo corto, The Alphabet (1968) comienza con un coro de niños entonando “a, b, c…” a manera de un conjuro aterrador y no de una canción de aprendizaje. Es que desde sus inicios, Lynch ha sido un fuerte cultor del surrealismo y lo onírico, lo cual no solo se refleja en la creación de sus imágenes, sino también en la música que las acompaña. Es a partir del film “Blue Velvet” que el compositor neoyorquino Angelo Badalamenti, quien ha puesto música a infinidad de films, series televisivas y hasta video juegos, comienza a colaborar con Lynch y es quien supo dar ese tan cuidadoso tinte turbador que las creaciones del director requerían, Twin Peaks (¿quien no recuerda a Laura Palmer?) y su banda sonora es cabal ejemplo de ello. Lynch no se mantuvo al margen, participando de forma activa en la banda de sonido de cada una de sus películas, con la composición de la música y escribiendo las letras de las canciones. Hasta un musical tiene en su haber, producido por él con música de su autoría y de Badalamenti, “Industrial Symphony Nº1: The dream of the Brokenhearted”.- a los que se sucedieron “Lost Highway” “Mullholand Drive” (por nombrar algunas de sus películas) y su última obra INLAND EMPIRE, en la que ya no participa Badalamenti y Lynch se encarga de la banda de sonido íntegramente. De ahí extrae su primer tema como solista “Ghost of love” (2006). En el 2009, el productor Danger Mouse y Sparklehorse, lanzan “Dark Night of the Soul” CD multimedia donde figuran renombrados artistas (Iggy Pop, Black Francis, Nina Persson, etc.) en el cual Lynch aporta todo su imaginario visual con una serie de fotografías y un tema de suyo al disco, “Star eyes (I can´t catch it”). Con todos estos antecedentes, era de esperar, que este hombre de 65 años, artista multifacético y más que inquieto, quisiera sacar su álbum en solitario, y 2011 es el año en que lo hace. “Crazy Clown Time” aparece como una joya anómala, un extravagante recorrido digno de la genialidad de Lynch. Dean Hurley, ingeniero de sonido que hiciera la edición de sonido de INLAND EMPIRE, lo acompaña en guitarras y las mezclas en este fantástico viaje a través de sus deslumbramientos. Cada track, es un universo en busca de su propio film. Un rastro de celuloide (o una huella en alta definición) que en clave cabeza borradora, Lynch codifica como cortometrajes que nos ahogan en alucinaciones febriles, creando sonidos propios de sus imágenes. Para abrir el camino de los sueños, Lynch invita a la delicadamente salvaje surcoreana Karen O (vocalista de los yeah yeah yeahs, a quien Spike Jonze le encargara la bellísima banda de sonido para la película “Where the things wild are”.) “Pink`s Dream es la canción, un sonido gótico ochentero y una letra que según Lynch, habla sobre las perdidas en otros mundos o dimensiones. Sin duda el mejor tema del disco. A lo largo de la producción bordea distintos estilos, desde el trip hop “So Glad”, la siniestra “I know” y sonidos de los 50s que tanto abundan en sus películas, como la instrumental “The night Bell With Ligthning”. O el susurrado erótico y misterioso “Noah´s Ark”, que nos deja en el vértice exacto del deseo. Son 14 canciones, por las que nos debemos dejar poseer, como un desliz azul de terciopelo, arriesgándonos a quedar como conejos, en una carretera perdida.
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